La salud de las encías es fundamental para mantener una boca sana y una sonrisa completa. Nuestra especialidad en periodoncia es la especialidad odontológica que se encarga de prevenir, diagnosticar y tratar las enfermedades que afectan a los tejidos de soporte de los dientes, como las encías, el hueso alveolar y el ligamento periodontal. Estas estructuras sostienen las piezas dentales y su deterioro puede derivar en pérdida dental si no se aborda a tiempo.
Las enfermedades periodontales afectan a una gran parte de la población adulta. Desde la gingivitis, que es reversible con tratamiento adecuado, hasta la periodontitis avanzada, que puede comprometer seriamente la estabilidad dental. Conocer los síntomas, factores de riesgo y opciones de tratamiento disponibles permite actuar de forma preventiva y evitar complicaciones graves.
En esta guía encontrarás información completa sobre qué es la periodoncia, qué enfermedades trata un periodoncista, cuáles son los signos de alerta, los tratamientos más efectivos y cómo prevenir problemas periodontales desde casa.

Qué es la periodoncia y qué trata
Definición de periodoncia
La periodoncia es la rama de la odontología que se especializa en el estudio, prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades que afectan a los tejidos periodontales. Estos tejidos incluyen las encías, el hueso alveolar que sostiene los dientes, el cemento radicular y el ligamento periodontal. Su función principal es mantener la estabilidad y salud de las estructuras que anclan las piezas dentales a los maxilares.
Cuando estos tejidos de soporte se ven comprometidos por infecciones bacterianas o inflamación crónica, puede producirse una pérdida progresiva de adherencia entre el diente y la encía. Sin tratamiento periodontal adecuado, esta situación puede avanzar hasta provocar movilidad dental y, en casos severos, pérdida de piezas dentales. Según la American Dental Association, las enfermedades periodontales son una de las principales causas de pérdida dental en adultos.
El enfoque de la periodoncia no solo es curativo, sino también preventivo. Los especialistas trabajan en la detección temprana de signos de inflamación gingival y en la implementación de protocolos de higiene y mantenimiento que eviten la progresión de estas afecciones.
Qué hace un periodoncista
Un periodoncista es un odontólogo que ha completado una formación especializada en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de las encías y los tejidos de soporte dental. Su labor incluye la evaluación clínica del estado periodontal mediante sondaje de bolsas periodontales, análisis radiográfico del nivel óseo y diseño de planes de tratamiento personalizados según la severidad de cada caso.
Entre sus funciones destacan la realización de limpiezas periodontales profundas, raspado y alisado radicular, cirugías de reducción de bolsas periodontales, injertos de encía para tratar recesiones gingivales y procedimientos de regeneración ósea. Además, el periodoncista es clave en la planificación de tratamientos con implantes dentales, ya que estos requieren una base periodontal saludable y estable para garantizar su éxito a largo plazo.
El periodoncista también colabora estrechamente con otros especialistas dentales cuando existen condiciones que afectan simultáneamente a varios tejidos, como en casos de infecciones combinadas que requieren endodoncia y tratamiento periodontal.

Enfermedades periodontales más comunes
Gingivitis: primera etapa de la enfermedad periodontal
La gingivitis es la forma más leve y reversible de enfermedad periodontal. Se caracteriza por la inflamación de las encías causada por la acumulación de placa bacteriana en el margen gingival. Los síntomas más comunes incluyen enrojecimiento, hinchazón y sangrado de las encías durante el cepillado o el uso de hilo dental.
Esta afección no causa daño irreversible al hueso ni a los tejidos de soporte, siempre que se trate a tiempo. Con una limpieza dental profesional y una correcta higiene bucodental en casa, la gingivitis puede revertirse completamente. Sin embargo, si no se aborda, puede progresar a formas más graves de enfermedad periodontal.
Es importante destacar que la gingivitis no siempre presenta dolor, por lo que muchas personas no son conscientes de que la padecen. La prevención mediante visitas regulares al dentista y una rutina de higiene adecuada es fundamental para evitar su avance.
Periodontitis crónica
La periodontitis crónica es la forma más frecuente de enfermedad periodontal avanzada y afecta principalmente a adultos. Se desarrolla cuando la gingivitis no tratada evoluciona, provocando que las bacterias penetren por debajo de la línea de las encías y ataquen el hueso y los tejidos de soporte. Este proceso genera bolsas periodontales profundas entre la encía y el diente, donde se acumulan más bacterias.
A medida que la periodontitis progresa, se produce una pérdida gradual de hueso alveolar y de adherencia del ligamento periodontal. Los dientes pueden comenzar a moverse o separarse, y en etapas avanzadas existe un riesgo real de pérdida dental. Según la Centers for Disease Control and Prevention, casi la mitad de los adultos mayores de 30 años presentan alguna forma de enfermedad periodontal.
El tratamiento de la periodontitis crónica requiere intervención profesional especializada y un compromiso continuo con el mantenimiento periodontal. Sin un control adecuado, esta enfermedad puede tener un impacto significativo en la calidad de vida y en la salud general del paciente.
Periodontitis agresiva
La periodontitis agresiva es una forma menos común pero más severa de enfermedad periodontal. Se caracteriza por una rápida destrucción del hueso alveolar y de los tejidos de soporte, y puede presentarse en personas jóvenes sin otros factores de riesgo evidentes. A diferencia de la periodontitis crónica, esta variante avanza con mayor velocidad y puede causar daño considerable en poco tiempo.
Los pacientes con periodontitis agresiva suelen presentar una predisposición genética o una respuesta inmunitaria alterada frente a las bacterias periodontales. Los síntomas pueden incluir movilidad dental rápida, formación de bolsas profundas y pérdida ósea significativa en radiografías. Esta condición requiere un diagnóstico temprano y un tratamiento intensivo para controlar la infección y preservar las piezas dentales.
El manejo de la periodontitis agresiva suele combinar terapias mecánicas, como el raspado y alisado radicular, con tratamientos antimicrobianos y, en algunos casos, cirugía periodontal. El seguimiento continuo y el mantenimiento riguroso son esenciales para evitar recaídas.

Síntomas de las enfermedades periodontales
Signos de alerta temprana
Detectar los primeros signos de enfermedad periodontal es clave para evitar daños mayores en los tejidos de soporte dental. Uno de los indicadores más comunes es el sangrado de las encías durante el cepillado o el uso de hilo dental. Aunque muchas personas consideran esto normal, el sangrado gingival es una señal de inflamación y debe evaluarse por un profesional.
Otros síntomas tempranos incluyen enrojecimiento, hinchazón o sensibilidad en las encías, así como mal aliento persistente que no mejora con la higiene habitual. Las encías también pueden presentar un aspecto brillante o estar más separadas de los dientes de lo normal. Estos cambios son indicativos de que las bacterias están afectando los tejidos gingivales y requieren atención inmediata.
En esta etapa inicial, la intervención profesional combinada con mejoras en la higiene bucodental puede revertir el daño. Ignorar estos signos aumenta el riesgo de que la afección evolucione hacia formas más graves de enfermedad periodontal, donde la pérdida de tejido óseo y dental se vuelve irreversible.
Síntomas de periodontitis avanzada
Cuando la enfermedad periodontal alcanza etapas avanzadas, los síntomas se vuelven más evidentes y preocupantes. La retracción de las encías expone mayor parte de la superficie dental, haciendo que los dientes se vean más largos de lo habitual. Esta recesión puede generar sensibilidad dental al frío, al calor o a alimentos ácidos.
La formación de bolsas periodontales profundas facilita la acumulación de bacterias y restos de comida, lo que produce mal olor y sabor desagradable en la boca. Los dientes pueden comenzar a moverse, separarse o cambiar de posición debido a la pérdida de hueso que los sostiene. En algunos casos, puede aparecer pus entre la encía y el diente, acompañado de dolor o molestias al masticar.
Estos síntomas indican que el daño al hueso alveolar y al ligamento periodontal ya es significativo. Según la National Health Service, la periodontitis avanzada requiere tratamiento especializado urgente para controlar la infección y evitar la pérdida de piezas dentales. En estos casos, el tratamiento puede incluir procedimientos quirúrgicos y un programa de mantenimiento a largo plazo.
Es importante recordar que algunos pacientes con periodontitis no experimentan dolor hasta fases muy avanzadas, por lo que las revisiones periódicas son esenciales para detectar la enfermedad a tiempo.

Causas y factores de riesgo de las enfermedades periodontales
Placa bacteriana y sarro
La causa principal de las enfermedades periodontales es la acumulación de placa bacteriana, una película pegajosa e incolora que se forma constantemente sobre los dientes. Esta placa contiene bacterias que liberan toxinas capaces de irritar e inflamar las encías. Si no se elimina mediante el cepillado y el uso de hilo dental, la placa se endurece y se convierte en sarro o cálculo dental.
El sarro es una sustancia calcificada que se adhiere firmemente a la superficie dental y solo puede ser removida por un profesional durante una limpieza periodontal. Una vez formado, el sarro actúa como una superficie rugosa que facilita la adhesión de más bacterias, perpetuando el ciclo de inflamación y daño gingival. Por esta razón, las limpiezas profesionales regulares son fundamentales para controlar la acumulación de sarro.
La cantidad y tipo de bacterias presentes en la placa varían según la higiene bucal de cada persona. Algunas cepas bacterianas son especialmente agresivas y pueden desencadenar respuestas inflamatorias más intensas, lo que explica por qué algunas personas desarrollan enfermedades periodontales con mayor facilidad que otras.
Factores de riesgo modificables
Existen diversos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar enfermedades periodontales y que pueden ser controlados o eliminados. El tabaquismo es uno de los más significativos, ya que reduce el flujo sanguíneo a las encías, dificulta la cicatrización y disminuye la capacidad del sistema inmunitario para combatir infecciones. Los fumadores tienen hasta tres veces más riesgo de desarrollar periodontitis que los no fumadores.
Una higiene bucodental deficiente favorece la acumulación de placa y sarro, mientras que una dieta alta en azúcares y baja en nutrientes esenciales debilita las defensas del organismo. El estrés crónico también puede afectar negativamente la respuesta inmunitaria y aumentar los niveles de inflamación en el cuerpo, incluidas las encías.
Otras condiciones modificables incluyen el control de enfermedades sistémicas como la diabetes, que afecta la capacidad de cicatrización y aumenta la susceptibilidad a infecciones. El bruxismo o rechinamiento de dientes puede generar fuerzas excesivas sobre los tejidos periodontales y agravar el daño causado por la inflamación. Abordar estos factores mejora significativamente el pronóstico del tratamiento periodontal.
Factores de riesgo no modificables
Algunos factores de riesgo para enfermedades periodontales no pueden ser modificados, pero conocerlos ayuda a tomar medidas preventivas más rigurosas. La predisposición genética juega un papel importante, ya que ciertos individuos heredan una respuesta inmunitaria alterada o una mayor susceptibilidad a las bacterias periodontales. Si existen antecedentes familiares de periodontitis, el riesgo aumenta considerablemente.
La edad es otro factor relevante, ya que la prevalencia de enfermedades periodontales aumenta con los años. Aunque la periodontitis puede afectar a personas de cualquier edad, es más común en adultos mayores debido a la exposición acumulada a factores de riesgo y a cambios fisiológicos relacionados con el envejecimiento.
Los cambios hormonales, especialmente en mujeres durante el embarazo, la menstruación o la menopausia, pueden hacer que las encías sean más sensibles a la placa bacteriana y más propensas a la inflamación. Estos cambios hormonales no pueden evitarse, pero una higiene estricta y controles dentales más frecuentes pueden minimizar su impacto en la salud periodontal.

Tratamientos en periodoncia
Limpieza periodontal profunda
La limpieza periodontal profunda es un procedimiento preventivo y terapéutico que elimina la placa bacteriana y el sarro acumulados tanto en las superficies visibles de los dientes como por debajo de la línea de las encías. A diferencia de una limpieza dental convencional, este tratamiento se enfoca en áreas donde la inflamación o el inicio de bolsas periodontales requiere una intervención más exhaustiva.
Durante el procedimiento, el periodoncista utiliza instrumentos manuales y ultrasonidos para acceder a zonas difíciles de alcanzar con el cepillado diario. La eliminación completa del sarro subgingival reduce la carga bacteriana y permite que el tejido gingival se recupere y vuelva a adherirse a la superficie dental. Este tipo de limpieza es especialmente efectiva en casos de gingivitis o periodontitis en etapas iniciales.
El éxito del tratamiento depende de la combinación entre la intervención profesional y el compromiso del paciente con una higiene bucodental rigurosa en casa. Las limpiezas periódicas ayudan a mantener los resultados y prevenir recaídas en personas con antecedentes de enfermedades periodontales.
Raspado y alisado radicular (curetaje) en periodoncia
El raspado y alisado radicular, también conocido como curetaje, es un tratamiento no quirúrgico indicado para casos de periodontitis con bolsas periodontales de profundidad moderada. Consiste en la eliminación meticulosa de placa, sarro y toxinas bacterianas que se han acumulado en las raíces dentales por debajo de la línea gingival.
Este procedimiento se realiza bajo anestesia local para garantizar la comodidad del paciente. El periodoncista utiliza curetas especializadas e instrumentos ultrasónicos para limpiar las superficies radiculares y alisar las irregularidades que facilitan la adhesión de bacterias. Al eliminar estas rugosidades, se dificulta la recolonización bacteriana y se favorece la readerencia del tejido gingival a la raíz del diente.
Según estudios publicados en PubMed, el raspado y alisado radicular puede reducir significativamente la profundidad de las bolsas periodontales y mejorar la adherencia clínica cuando se combina con instrucciones de higiene adecuadas. El seguimiento y el mantenimiento periodontal posterior son cruciales para mantener los beneficios a largo plazo.
Cirugía periodontal
Cuando la periodontitis ha causado bolsas profundas que no responden al tratamiento no quirúrgico, puede ser necesaria la cirugía periodontal. Este tipo de intervención permite al periodoncista acceder directamente a las raíces dentales y al hueso afectado para realizar una limpieza exhaustiva y, en algunos casos, procedimientos de regeneración ósea o injertos de tejido blando.
Entre las técnicas quirúrgicas más utilizadas se encuentran la cirugía de reducción de bolsas, los injertos de encía para cubrir raíces expuestas y tratar recesiones gingivales, y los procedimientos de regeneración ósea guiada que buscan restaurar el hueso perdido. Cada técnica se selecciona según las necesidades específicas del paciente y el grado de destrucción tisular.
La cirugía periodontal requiere un postoperatorio cuidadoso y un seguimiento estricto. Los resultados pueden ser muy efectivos para estabilizar la enfermedad, preservar las piezas dentales y mejorar la estética gingival. Además, una base periodontal saludable es esencial para procedimientos posteriores como la colocación de implantes dentales.
Mantenimiento periodontal
El mantenimiento periodontal es un programa de seguimiento a largo plazo diseñado para pacientes que han completado un tratamiento activo de enfermedad periodontal. Consiste en visitas regulares, generalmente cada tres o cuatro meses, donde se realizan limpiezas profesionales, revisión del estado de los tejidos periodontales y refuerzo de las técnicas de higiene.
Estas citas permiten detectar de forma temprana cualquier signo de reactivación de la enfermedad y actuar antes de que se produzcan daños adicionales. El intervalo entre visitas se ajusta según el riesgo individual de cada paciente, sus antecedentes clínicos y su respuesta al tratamiento previo.
El mantenimiento periodontal no es opcional, sino una parte integral del tratamiento. Sin este seguimiento continuo, existe un alto riesgo de recurrencia de la periodontitis y pérdida de los beneficios logrados con el tratamiento inicial. La colaboración entre el paciente y el equipo profesional es clave para garantizar el éxito a largo plazo.

Prevención de enfermedades periodontales
Higiene bucodental diaria
La prevención de las enfermedades periodontales comienza con una rutina de higiene bucodental completa y constante. El cepillado dental debe realizarse al menos dos veces al día, utilizando un cepillo de cerdas suaves y una técnica adecuada que permita limpiar la línea de las encías sin causar traumatismos. Se recomienda dedicar al menos dos minutos a cada cepillado, prestando especial atención a las zonas donde los dientes se unen con las encías.
El uso diario de hilo dental o cepillos interdentales es esencial para eliminar la placa bacteriana y los restos de alimentos que se acumulan entre los dientes y en zonas que el cepillo no puede alcanzar. Esta práctica previene la formación de sarro en áreas críticas y reduce significativamente el riesgo de gingivitis. Complementar la rutina con un enjuague bucal antibacteriano puede ayudar a controlar las bacterias causantes de inflamación gingival.
La elección de productos adecuados también es importante. Los dentífricos con flúor y agentes antibacterianos, junto con cepillos eléctricos de calidad, pueden mejorar la efectividad de la limpieza diaria. Sin embargo, ningún producto sustituye la técnica correcta y la constancia en la higiene.
Visitas regulares al dentista
Las revisiones dentales periódicas son fundamentales para la detección temprana de enfermedades periodontales, incluso antes de que aparezcan síntomas evidentes. Durante estas citas, el profesional de odontología realiza una evaluación completa del estado de las encías, mide la profundidad de las bolsas periodontales y detecta áreas de acumulación de placa o sarro que requieren atención inmediata.
Las limpiezas profesionales eliminan el sarro que no puede ser removido con el cepillado en casa, interrumpiendo el ciclo de inflamación antes de que cause daño permanente. La frecuencia recomendada de estas visitas varía según el riesgo individual de cada paciente, pero generalmente se sugiere al menos una limpieza cada seis meses para personas sin antecedentes de problemas periodontales.
En pacientes con historial de enfermedades de las encías, los controles deben ser más frecuentes, usualmente cada tres o cuatro meses, para mantener la salud periodontal y evitar recaídas. La comunicación abierta con el dentista sobre cualquier cambio en las encías, sangrado o molestias permite ajustar el plan preventivo según las necesidades específicas.
Diferencia entre odontólogo y periodoncista
El odontólogo general es el profesional encargado de la salud bucodental integral, realizando diagnósticos, tratamientos preventivos, restauraciones dentales y coordinando derivaciones a especialistas cuando es necesario. Su formación le permite identificar problemas periodontales en etapas tempranas y realizar tratamientos básicos como limpiezas profesionales y educación sobre higiene.
Por su parte, el periodoncista ha completado una especialización adicional de varios años centrada exclusivamente en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades que afectan a las encías, el hueso alveolar y los tejidos de soporte dental. Su conocimiento avanzado le permite realizar procedimientos complejos como cirugías periodontales, injertos de tejido, regeneración ósea y manejo de casos severos de periodontitis.
Ambos profesionales trabajan de forma complementaria. El odontólogo general suele ser el primer punto de contacto y, al detectar signos de enfermedad periodontal avanzada o casos que requieren intervención especializada, deriva al paciente al periodoncista. Esta colaboración garantiza que cada paciente reciba el nivel de atención más adecuado para su situación.
Cuándo acudir al periodoncista
Es recomendable consultar a un periodoncista cuando se presentan signos persistentes de enfermedad periodontal que no mejoran con tratamiento básico de periodoncia. Entre estos signos se incluyen sangrado frecuente de encías, encías retraídas que exponen las raíces dentales, movilidad de los dientes, mal aliento constante o la presencia de pus entre las encías y los dientes.
También es necesario acudir al periodoncista si el odontólogo general identifica bolsas periodontales profundas, pérdida ósea visible en radiografías o una respuesta insuficiente a tratamientos convencionales. Las personas con antecedentes familiares de periodontitis, fumadores, diabéticos o aquellos que planean someterse a tratamientos con implantes dentales también pueden beneficiarse de una evaluación periodontal especializada.
La intervención temprana de un periodoncista puede marcar la diferencia entre conservar las piezas dentales o enfrentar pérdidas dentales prematuras. No esperar a que los síntomas se agraven es la mejor estrategia para proteger la salud periodontal a largo plazo.

Preguntas frecuentes sobre periodoncia
¿Qué se hace en la periodoncia?
En periodoncia se diagnostican y tratan las enfermedades que afectan a las encías y los tejidos de soporte dental. Los procedimientos incluyen limpiezas periodontales profundas, raspado y alisado radicular, cirugías para reducir bolsas periodontales, injertos de encía y regeneración ósea. El periodoncista también diseña programas de mantenimiento personalizados para prevenir recaídas y preservar la salud de los tejidos periodontales a largo plazo.
¿Se puede curar la periodontitis?
La periodontitis no se cura completamente, pero sí puede controlarse y estabilizarse con tratamiento adecuado. El daño al hueso y a los tejidos de soporte no es reversible, pero un tratamiento periodontal efectivo detiene la progresión de la enfermedad, reduce la inflamación y previene la pérdida dental. El éxito depende del compromiso del paciente con la higiene bucodental y el mantenimiento periodontal continuo.
¿Cuánto tiempo tarda en sanar una periodoncia?
El tiempo de recuperación tras un tratamiento periodontal varía según la severidad de la enfermedad y el tipo de procedimiento realizado. Después de una limpieza profunda o raspado radicular, las encías suelen comenzar a mejorar en dos a tres semanas. En casos de cirugía periodontal, la cicatrización completa puede requerir varios meses. El mantenimiento continuo es esencial para mantener los resultados a largo plazo.
¿Qué diferencia hay entre un odontólogo y un periodoncista?
El odontólogo general se encarga de la salud bucodental integral, incluyendo diagnósticos, prevención y tratamientos básicos. El periodoncista es un odontólogo especializado en enfermedades de las encías y tejidos de soporte dental, con formación adicional para realizar procedimientos complejos como cirugías periodontales, injertos de tejido y regeneración ósea. El odontólogo deriva al periodoncista cuando detecta casos que requieren atención especializada.
¿Cuáles son los 3 tipos de encía en la periodoncia?
Los tres tipos de encía son la encía marginal o libre, que rodea el cuello de los dientes sin estar adherida; la encía insertada o adherida, que se fija firmemente al hueso subyacente y protege los tejidos más profundos; y la encía interdental o papila, que ocupa el espacio entre dos dientes adyacentes. Cada tipo cumple funciones específicas de protección y soporte dental.
¿Un periodoncista extrae dientes?
Sí, un periodoncista puede realizar extracciones dentales cuando una pieza dental no puede salvarse debido a destrucción severa del tejido periodontal o del hueso de soporte. Sin embargo, el objetivo principal de la periodoncia es preservar las piezas dentales mediante tratamientos que controlen la enfermedad y estabilicen los tejidos. Las extracciones se consideran el último recurso cuando otros tratamientos no son viables.
¿Cuánto cuesta un mantenimiento periodontal?
El mantenimiento periodontal es un programa de seguimiento continuo tras completar el tratamiento activo de enfermedades de las encías. La frecuencia y el contenido de estas visitas varían según el caso individual, el grado de riesgo y la respuesta previa al tratamiento. Para conocer detalles específicos sobre el programa de mantenimiento más adecuado para tu situación, es recomendable consultar directamente con un periodoncista que evalúe tu caso de forma personalizada.
¿5 principales enfermedades periodontales?
Las cinco enfermedades periodontales principales son la gingivitis, la periodontitis crónica, la periodontitis agresiva, la periodontitis necrotizante y la periodontitis asociada a enfermedades sistémicas. La gingivitis es la más común y reversible. La periodontitis crónica afecta principalmente a adultos y avanza lentamente. La periodontitis agresiva se presenta en personas jóvenes y progresa rápidamente. La periodontitis necrotizante causa destrucción rápida de tejidos y está asociada a inmunosupresión. Las periodontitis relacionadas con enfermedades sistémicas ocurren en pacientes con diabetes, enfermedades cardiovasculares u otras condiciones que afectan la respuesta inmunitaria.
Las imágenes incluidas en este artículo tienen carácter ilustrativo y orientativo. Para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado, consulta con un profesional de la salud dental.


